La Navidad: cuando la luz nace en el silencio

· Cintāmani & Arjuna

Querida familia,

Cada Navidad comparto con ustedes algunas reflexiones para expresarles mis sentimientos de felicidades para esta Navidad y el sentido espiritual de estas fiestas.

En el evangelio de Lucas se nos dice que al cumplirse los días del alumbramiento, María dio a luz a su hijo primogénito en un pesebre, pues no había lugar para ellos en las posadas u hospederías de aquel tiempo.

Si por un momento nos ponemos en el papel de José y María, una familia que busca dar a su hijo estabilidad, protección y cumplir las necesidades más básicas, podremos entender que esa noche caminaron con angustia, con miedo, con incertidumbre, pero con fe y esperanza.

Ellos hicieron su trabajo, caminaron, preguntaron, buscaron, pero a pesar de lo delicado de la situación, un alumbramiento inminente de un niño, nadie les abrió la puerta.

No fueron sino unos pobres pastores que les brindaron el único refugio disponible a su alcance: un pesebre.

Y en medio de esa incertidumbre, del miedo y la angustia brilló la luz de la esperanza.

Al final todo estuvo bien.

Todos nosotros pasamos (y quizá este año mucho más) momentos de pesar, de profundas dudas y dolor, de miedos e incertidumbres donde perdemos la esperanza en medio de esa noche donde todos aquellos a los que acudimos nos cierran las puertas.

El miedo de enfrentar el frío de la noche, de la soledad, de la dificultad económica, del quiebre de una familia, del fracaso de un proyecto o de la bancarrota emocional.

Y de ser testigos de la poca empatía o caridad de la humanidad. De incluso la gente que goza de bonanza económica o espiritual ser tan mezquinos (con nosotros y los demás) en momentos de dificultad.

Pero esa ingratitud y poca generosidad nunca manchó el corazón de José o María con el resentimiento o el odio. Siempre se marcharon dejando una bendición para aquellos que les cerraron la puerta.

Que siguiendo el ejemplo de la sagrada familia podamos nosotros llenarnos de fe y esperanza, y recordar que la noche más oscura sólo apunta al amanecer.

Que siguiendo el ejemplo de la sagrada familia podamos nosotros llenarnos de fe y esperanza, y recordar que la noche más oscura sólo apunta al amanecer.

Que aunque nuestra vida parezca llena de dificultad o complicación: todo está bien. Todo va a estar bien.

Ese humilde pesebre, donde anidas tus sueños, es el silencio y recogimiento más fecundo para el cumplimiento de las promesas de tu alma.
Que hoy y siempre recuerdes que eres bendito, y que tu vida está marcada por la beatitud, la autenticidad y la bondad.

Que seas hoy y siempre Verdad, Bondad y Belleza, tal como lo fue Jesús.

Les deseamos una luminosa Navidad con el brillo de Dios, de tu alma y de la compañía de tus seres queridos.

Feliz Navidad
Cintāmani & Arjuna

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